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Moniciones y Lecturas 29 de diciembre: 5º día de la octava de Navidad

Monición de entrada

Buenos días (tardes, noches) queridos hermanos. Bienvenidos a la celebración de esta Santa Misa, en el quinto día de la octava de Navidad.

En estos días de Navidad, Jesús se nos aparece plenamente encarnado en la condición humana. La liturgia de hoy nos muestra a la familia de Jesús, cumplidora de la ley, presentándolo al templo y haciendo la ofrenda de los pobres. Para nosotros, la prueba de nuestra verdadera fe consiste en cumplir los mandamientos.

Con la alegría que nos transmiten estas celebraciones navideñas, cantemos todos. De pie, por favor.

Moniciones a las lecturas 

Monición a la primera lectura (1 Jn 2, 3-11) 

Continuando con la primera carta de San Juan, escuchemos hoy algunas ideas de cómo demostrar nuestra fe, pues la teoría y la práctica deben ir juntas.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 3-11

Queridos hermanos:

En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos.

Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.

En esto conocemos que estamos en él.

Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo —lo cual es verdadero en él y en vosotros—, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya.

Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas.

Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Palabra de Dios.

Moniciones al salmo responsorial (Salmo 95)

Cumplir los mandatos del Señor genera alegría y un gozo indescriptible en el cristiano. Con el salmista manifestemos esos sentimientos diciendo todos:

Salmo responsorial: Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 5b-6

R. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.  R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.  R.

El Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.  R.

Monición al Evangelio (Lucas 2, 22-35)

 José y María cumplen fielmente la ley. La presentación de Jesús en el Templo, cuya primera parte leemos hoy, es una escena llena de sentido que nos ayuda a profundizar en el misterio de la Encarnación de Dios. Preparémonos para escuchar esta Buena Noticia.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-35

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

—«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:

—«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Unámonos todos en oración respondiendo: «Señor, escucha nuestra oración.»

  1. Tú que fuiste fiel cumplidor de la ley, haz que el papa, obispos y sacerdotes nos sepan conducir sabiamente a la luz de tus mandamientos. Oremos.
  2. Tú que iluminaste al mundo en aquella noche gloriosa de tu nacimiento, haz que todos los pueblos sean iluminados por la luz tu Evangelio. Oremos.
  3. Tú que eres Príncipe de la paz, restaura la armonía entre aquellos que sufren por la división en las familias, la sociedad y el mundo. Oremos.
  4. Tú que estás siempre ansioso por salvar al mundo, haz que esta comunidad abra tu corazón a Ti y acepte tu salvación. Oremos.

Presentación de las Ofrendas

Presentamos ahora al Señor las ofrendas de Pan y Vino. Y con ellos nuestro propósito de cumplir fielmente sus mandamientos.

Comunión

Con un corazón limpio y nuestra certeza de que en la Comunión recibimos al mismo Dios, acerquémonos todos al altar.

Final

La teoría no es suficiente, hay que pasar a la práctica. La Palabra que hoy hemos escuchado debemos llevarla a la práctica para demostrar nuestra fe. Con esa misión nos retiramos a nuestros hogares.

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Redacción Central de Cristomanía Católica

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