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Moniciones y Lecturas 28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes

 Monición de entrada

Buenos días (tardes, noches) queridos hermanos. Les damos la más cordial bienvenida a esta Santa Misa. Hoy celebramos la Fiesta de los Santos Inocentes, con la que, de nuevo, la Navidad se viste de rojo y nos hace caer en la realidad de que el camino del seguimiento de Jesús está lleno de dificultades para todo cristiano.  Al testimonio de Esteban y de Juan el apóstol, celebrado en los dos días anteriores, se añade hoy el de los niños inocentes de Belén.

Pidiendo la fuerza divina para no acobardarnos en este camino, iniciemos con alegría la celebración de hoy. De pie y cantamos.

Moniciones a las lecturas 

Monición a la primera lectura (1 Jn 1, 5—2, 2) 

Después del prólogo, que oímos ayer, la carta de Juan entra en el primer gran tema de su mensaje: Dios es luz, Jesucristo está en la luz, y nosotros debemos también caminar en la luz. ¿Cómo conseguir eso? Juan nos lo explica; escuchemos.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1, 5—2, 2

Queridos hermanos:

Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados.

Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra.

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios.

Monición al salmo responsorial (Sal 123)

Con el salmo 123, en medio de las dificultados todos podemos manifestar nuestra confianza en el Señor, porque Él es nuestro auxilio. Hagámoslo diciendo:

Salmo responsorial: Salmo 123, 2-3. 4-5. 7b-8

R. Hemos salvado la vida, como un pájaro
de la trampa del cazador.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.  R. 

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.  R. 

La trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.  R. 

Monición al Evangelio (Mt 2, 13-18)

Del Evangelio de San Mateo escucharemos a continuación un pasaje que nos ayudará a descubrir la profundidad del nacimiento del Mesías: la oposición de las tinieblas contra la luz y de la maldad contra el bien. Preparémonos, cantando el aleluya, para escuchar este importante mensaje.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-18

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

—«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta:

«Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto».

Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.

Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:

«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Confiándonos en la intercesión de los Santos Inocentes dirijamos nuestras oraciones a Dios. Repitamos juntos:  Señor, aumenta nuestra fe.

  1. Por la Iglesia: para que siga manteniéndose firme en la defensa de la vida y sea capaz de denunciar todos aquellos intentos de legalización del aborto en el mundo. Oremos.
  2. Para que sea abolida la pena de muerte en los países en los que aún está en vigor: que el respeto incondicional por la vida humana sea más fuerte que la venganza que nos hace sentir el derecho de asesinar a quien ha cometido crímenes. Oremos.
  3. Por los niños abandonados, explotados, abusados, asesinados: que todo su dolor encuentre sentido en el corazón de Jesús, que cada herida sea sanada por su amor, para que todos tengan garantizada una infancia preservada de la violencia y del maltrato. Oremos.
  4. Por todos nosotros, y, especialmente, por aquellos que sufren por la muerte de un ser querido, para que el Señor enjugue sus lágrimas y puedan vivir su dolor en la fe, con la esperanza de que un día gozarán de nuevo juntos, contemplando el rostro de Dios. Oremos.

Presentación de las Ofrendas

Los Santos Inocentes ofrendaron su vida a Dios. Junto al pan y el vino, nosotros ofrendamos la nuestra. Cantemos.

Comunión

El Cuerpo y Sangre de Cristo nos dan vida eterna. Acerquémonos a recibir ese alimento que nunca perece.

Final

La Palabra de Dios hoy nos ha alentado en nuestra fe. Vayamos a seguir viviendo estos días de Navidad cristianamente, animando a aquellos que han perdido la esperanza en una vida plena con Dios.

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Redacción Central de Cristomanía Católica

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