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Moniciones y Lecturas Natividad del Señor (Misa de Nochebuena) – 25 de diciembre de 2022

Monición de entrada

Queridos hermanos, tengan todos muy buenas noches. Les damos la más cordial bienvenida a la casa de Dios para festejar, junto a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad, esta gran noche, la «Noche Buena».

Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Por eso este templo está bellamente preparado, para contemplar cómo esta noche, la oscuridad se ve iluminada por una luz que irrumpe en las tinieblas y parte la historia en dos, para dar paso a la gran salvación prometida desde el Antiguo Testamento.

Todos nosotros, unidos en una sola asamblea, radiantes de gozo, abramos nuestro corazón a Cristo, que es «La luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo».

Que la Paz que el niño que nace nos trae, reine en nuestros corazones hoy y siempre, y nos permita celebrar, radiantes, esta gran fiesta, que comenzamos con el canto de entrada. De pie, cantemos todos.

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Moniciones a las lecturas

Opción 1: Monición única para todas las lecturas

Introduciéndonos en el misterio de la Navidad, el profeta Isaías anuncia jubiloso el fin de la dominación enemiga gracias al nacimiento del “príncipe de la paz”.  San Pablo nos da esperanza en una salvación universal y señala a Jesús como aquel que ha venido a mostrarnos el camino del bien. Por último, el evangelio según san Lucas narra, en clave teológica, el nacimiento del Mesías esperado, del príncipe de la paz anunciado. Acojamos esta palabra en nuestros corazones y escuchemos con mucha atención.

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Monición a la primera lectura (Isaías 9, 1-3. 5-6)

Comencemos esta noche la liturgia de la Palabra escuchando la gran noticia que el profeta Isaías trae al pueblo de Israel y a nosotros ahora. Son palabras de alegría y júbilo que el profeta hace sonar en la noche del desencanto y del dolor de los hombres, anunciando que Dios va a encender la Luz de su esperanza y su alegría. Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierras de sombras,
y una luz les brilló.

Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo:
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor,
el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.

Porque la bota que pisa con estrépito
y la túnica empapada de sangre
serán combustible, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva al hombro el principado,
y es su nombre:
Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz.
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.

El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios.

Monición al salmo responsorial (Salmo 95)

El salmo 95 prolonga la alegría del anuncio de la primera lectura con un canto de victoria, recordándonos cómo el nacimiento de Cristo es la inauguración de la etapa última del
reino, e invitándonos a entonar «un cántico nuevo» ante el Señor «que ya llega »
.

Y para darle un claro color cristiano, responderemos todos: «hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor».

Salmo responsorial: Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13

R. Hoy nos ha nacido un Salvador:
el Mesías, el Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

Monición a la segunda lectura (Tito 2, 11-14)

San Pablo, en la carta a su discípulo Tito, a quien había encomendado la comunidad de Creta,  habla de dos «apariciones», la que ya sucedió, al encarnarse Cristo Jesús en nuestra historia, y la que esperamos al final de los tiempos. Para el tiempo intermedio entre esas dos apariciones, San Pablo nos da unas consignas para la conducta de los cristianos.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras

Palabra de Dios.

Monición al Evangelio (Lucas 2, 1-14)

El evangelio según san Lucas relata cómo se celebró la primera Navidad, pero, sobre todo, este relato expresa el profundo significado que tiene el nacimiento de Jesús para toda la humanidad; un gran acontecimiento por el que cielos y tierra bendicen y alaban a Dios, como nosotros lo hacemos esta noche.

Dispongámonos a escuchar esta Buena Noticia, cantando y aclamando al Señor. De pie, por favor...

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.

Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:

—«No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

—«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Opción 1

Presidente: Queridos hermanos, en esta Noche Santa en que se manifestó la bondad y el amor del Salvador a todos los hombres, oremos a Dios confiando plenamente en su misericordia. A cada intención respondemos:

«Recuérdanos, Señor, tu gloriosa venida.»

  1. Por la Iglesia, para que, contemplando cada día el misterio del Verbo presente en la historia, sea cada vez más el lugar donde el hombre pueda encontrar, como ante la gruta de Belén, la belleza de Dios. Oremos.
  2. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que la celebración del Misterio del Amor infinito de Dios, hecho cercanía en su Hijo que ha nacido, les haga renacer al Evangelio vivido, proclamado y compartido con todos los hombres de buena voluntad. Oremos.
  3. Por todos los pueblos, para que escuchando el anuncio de los ángeles, emprendan nuevos caminos de concordia y todos aprendamos a vivir en la paz que nos trae Cristo que nace. Oremos.
  4. Por todos los que en esta noche sufren por la ausencia de sus seres queridos, por la enfermedad o la angustia, para que sean consolados por la presencia salvadora del Señor. Oremos.
  5. Por todos nosotros, para que recibamos con un corazón agradecido el inmenso amor de Dios manifestado en el Niño de Belén, y nos convirtamos en testigos de ese mismo amor. Oremos.

Presidente: Recibe, Señor, nuestras súplicas, y junto con ellas la ofrenda de nuestros corazones, para que los colmes de paz, alegría y santidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Opción 2

Presidente: En esta noche gloriosa, en que el mundo entero se desborda de alegría, con mucha fe y esperanza dirigimos nuestras oraciones a Dios Padre todopoderoso, que nos ha enviado a su único Hijo.

Responderemos a cada petición: «Recuérdanos, Padre, la gloriosa venida de Jesús.»

  1. Por la santa Iglesia, para que al celebrar la fiesta de la Natividad del Señor, todos sus hijos renazcan a una vida nueva. Oremos.
  2. Por los que gobiernan el mundo y rigen los destinos de las naciones, especialmente por los de nuestro país, para que se dejen invadir por la paz del niño que nace y busquen restablecer la armonía y la paz en nuestra sociedad. Oremos.
  3. Por los más necesitados, especialmente los que viven en tinieblas, oprimidos por el pecado, para que la luz de Cristo ilumine sus vidas y contemplen la salvación. Oremos.
  4. Por los que esta noche nos hemos congregado en torno al altar de Dios, para que realmente Cristo nazca en nuestros corazones y hagamos de nuestra vida un altar para Jesús. Oremos.

Presidente: Recibe, Padre nuestro, las súplicas que todos tus hijos, aquí reunidos te hemos presentado, y junto con ellas la ofrendamos nuestros corazones, para que los colmes de paz, alegría y santidad. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.

Presentación de las Ofrendas

Las ofrendas de pan y vino, que hoy llevamos al altar, harán posible que Cristo se haga presente y podamos comulgar su cuerpo y su sangre.

Que la ofrenda económica sea también muy generosa para que en ninguna mesa falte el pan.

Comunión

El Dios, cuyo nacimiento celebramos esta noche, va a nacer en cada uno de nosotros por
la comunión de su Cuerpo. Él será aquí y ahora para nosotros Navidad. Con un corazón dispuesto y con mucha devoción, acerquémonos a comulgar. Cantemos todos…

Final

Ahora que somos testigos del nacimiento del Niño Jesús, vayamos a compartir esa alegría con el mundo, especialmente con aquellos familiares nuestros que aún no han contemplado su gloria. Convirtámonos en mensajeros de paz, armonía y felicidad. Vayamos felices a cumplir esa misión.

Feliz navidad para todos!

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