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Moniciones y Lecturas Natividad de Santa María Virgen, 8 de septiembre

Monición de entrada

Queridos hermanos, hoy es un gran día para todos los cristianos que amamos y veneramos a la Santísima Virgen María como nuestra madre, pues hoy es su cumpleaños. Celebramos la Fiesta de la Natividad de Santa María Virgen.

Esta fiesta es de origen oriental y se celebraba precisamente en este día, a los
nueves meses de la fiesta de la Concepción, el 8 de diciembre.

Con mucha alegría iniciemos esta celebración. De pie, cantemos todos.

Moniciones a las lecturas

Monición a la primera lectura (Mi 5, 1-4a) 

El profeta Miqueas, en el siglo VIII antes de Cristo, anuncia la futura venida
del Mesías, y precisamente en Belén de Judá. En este anuncio hay también una referencia a la madre, cuyo natalicio celebramos hoy.

Escuchemos atentos esta lectura.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a

Así dice el Señor:

«Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel.

Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial.

Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos
retornará a los hijos de Israel.

En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios.

Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz».

Palabra de Dios.

O bien:

Monición a la primera lectura (Rm 8, 28-30)

Pablo, en su carta a los Romanos, describe con entusiasmo cuál es el plan salvador de Dios que nos ha convertido en una sola familia, con una madre común, la Virgen María.

Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30

Hermanos:

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio.

A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos.

A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

Monición al salmo responsorial (Sal 12) 

Nos sentimos felices de celebrar esta gran fiesta mariana, por eso hacemos nuestras las palabras entusiastas del salmo 12 diciendo todos:

Salmo responsorial Salmo 12, 6ab. 6cd

R. Desbordo de gozo con el Señor.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio.  R.

Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.  R.

Monición al Evangelio (Mt 1, 1-16. 18-23)

El texto que escucharemos del Evangelio de San Mateo, nos hace alegrarnos de que Dios haya querido incardinarse de verdad en la historia de nuestra raza humana.

De pie, cantemos el aleluya para disponernos a escuchar esta Buena Noticia.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 1-16. 18-23

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amos, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

—«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:

«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros»».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Cristo y Madre nuestra, dirijamos al Señor nuestra oración diciendo:

Por intercesión de María Santísima, escúchanos, Señor.

  • Por la Iglesia, para que engendre a la fe, acompañe y acoja con maternal premura a los jóvenes que, sacudidos por la inestabilidad social y familiar, ya no encuentran en los adultos modelos y referencias para crecer humana y cristianamente. Oremos
  • Por las autoridades de nuestro país, para que siempre estén abiertas al diálogo, a la escucha, a la mediación y dirijan todas sus fuerzas hacia proyectos que traigan la paz a nuestra sociedad. Oremos.
  • Por las mujeres decidido abortar, para que no dejen prevalecer las dificultades y los sufrimientos que las han llevado a tomar esa decisión, sino que se abran a la vida y a la certeza de que la alegría de traer al mundo un hijo encenderá una nueva luz que les ayudará a enfrentar el futuro. Oremos.
  • Por esta comunidad que hoy celebra la Natividad de María Santísima, para que aprendamos a amar y defender la vida. Oremos.

Presentación de las Ofrendas

Este es el momento de presentar nuestros dones de pan y vino. Llevémoslos al altar y juntos cantemos la alegría de compartir el don de la vida.

Comunión

Cristo, que se encarnó en el seno de María Santísima, hoy nos ofrece su cuerpo y su sangre para nuestra redención. Acerquémonos a comulgar dignamente y con devoción.

Final

Hemos finalizado la celebración del cumpleaños de nuestra Madre, la Santísima Virgen María. Cuando hacemos una celebración así en nuestras familias, cuidamos bien los detalles y preparamos los mejores regalos para nuestra mamá.

El mejor regalo que le podemos dar a nuestra Madre, la Virgen María, es portarnos como verdaderos hijos suyos, obedeciendo aquellas palabras que ella misma dijo sobre su Hijo Jesús: «Hagan lo que Él les diga». Con esa misión nos vamos a nuestros hogares.


Fuentes: Aldazábal, José, Enséñame tus caminos 7 – Los Santos con lecturas propias, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 2004; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oraciones de los fieles fiestas y solemnidades, Ed. San Pablo, Bogotá, 2017

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Redacción Central de Cristomanía Católica

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