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Moniciones y Lecturas XX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

Monición de entrada

Queridos hermanos, nos da mucho gusto recibirles en la casa de Dios para celebrar la Santa Eucaristía en el vigésimo domingo del Tiempo Ordinario, en el que, de labios de Jesús, recibiremos una catequesis que nos lleva a entender y valorar mejor la Sagrada Eucaristía.

Con alegría cantemos juntos el canto de entrada, y comenzamos esta gran fiesta del banquete eucarístico. De pie, por favor

Moniciones a las lecturas 

Opción 1: Monición única para todas las lecturas

 La Sabiduría del libro de los Proverbios y Jesús comparten hoy un mismo discurso y sus palabras se iluminan recíprocamente. La Sabiduría, que está junto a Dios, prepara un banquete en el que da a comer su pan y a beber su vino, con los que transmite una enseñanza que proporciona vida. Jesús también estaba junto a Dios, pero ha bajado a este mundo y ha preparado un convite en el que ofrece un pan que es su propia carne, su misma persona. 

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Monición a la primera lectura (Proverbios 9, 1-6) 

La página del libro de los Proverbios, que leemos hoy, nos presenta un banquete, un festín que nos prepara la Sabiduría, personalización de Dios mismo. Ese banquete es un anticipo del Pan que nos presentará el Evangelio de San Juan. Escuchemos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6

La sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad:

«Los inexpertos que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: «Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia»».

Palabra de Dios.

Monición al salmo Responsorial (Salmo 33)

El salmo 33 hace un elogio de los buenos, de los rectos de corazón y nos invita a alabar y agradecer a Dios. Con el salmista invitamos nosotros también al mundo a hacer lo mismo, diciendo:

Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 10-1 1. 12-13. 14-15 (R.: 9a)

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R.

Monición a la segunda lectura (Efesios 5, 15-20)

El breve pasaje de Pablo, en su carta a los efesios, nos presenta un lúcido panorama de lo que debería ser la vida cristiana y nos traza un programa de oración. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 15-20

Hermanos:

Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos.

Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere.

No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu.

Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor.

Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Monición al Evangelio (Juan 6, 51-58)

Hoy termina la lectura del «discurso del Pan de la Vida», dejando para el domingo siguiente las reacciones que este produce. Preparémonos para escuchar el final de este discurso, cantando primero el aleluya.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

—«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Disputaban los judíos entre sí:

—«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo:

—«Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

«Los que buscan al Señor no carecen de nada», así lo hemos escuchado de labios del salmista hoy. Nosotros estamos aquí buscando al Señor y confiadamente dirigimos a Él nuestras súplicas diciendo todos: «Señor, escucha nuestra oración»

  1. Por el papa, obispos y sacerdotes, para que, alimentados con el Pan que da la vida eterna, se fortalezcan día a día en la misión que les ha sido encomendada por Dios. Roguemos al Señor.
  2. Por los que gobiernan las naciones, especialmente por los de nuestro país, para que luchen por la erradicación de la pobreza, la falta de empleo y la escases del alimento básico en cada uno de los hogares más pobres. Oremos.
  3. Por los que pasan hambre y viven en la miseria, para que el mensaje de hoy sirva de esperanza para ellos y que nosotros aprendamos a compartir el pan. Roguemos al Señor.
  4. Por los que este día nos congregamos en torno al altar de Dios, para que, alimentados con el Pan que ha bajado del cielo, podamos seguir buscando el retorno de todos aquellos que se han alejado de Dios. Roguemos al Señor.

Presentación de las Ofrendas

Jesús es el pan bajado del cielo. Es el Pan que nos ofrece el Padre Dios. Imitando a nuestro Dios entregamos los dones de pan y vino y los frutos de nuestra solidaridad para la vida de muchos hermanos. Cantamos…

Comunión

Jesús hoy nos ha dicho: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. La eucaristía es encuentro con Dios, siempre dispuesto a saciar el hambre de la humanidad y a llenarla de fiesta y de alegría. Vayamos gozosos a recibir el Pan de vida.

Final

Que el Pan vivo del que hoy nos hemos alimentado, fortalezca nuestra fe y nos impulse a hacer vida la Palabra que hoy hemos escuchado. El mundo nos espera.

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Redacción Central de Cristomanía Católica

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