InicioLuturgiaMoniciones Ciclo BMoniciones y Lecturas III Domingo de Cuaresma Ciclo B, 7 de marzo...

Moniciones y Lecturas III Domingo de Cuaresma Ciclo B, 7 de marzo de 2021


Monición de entrada

Queridos hermanos: el tercer domingo de cuaresma nos sigue preparando para la gran Fiesta de la Pascua.

Cuaresma es tiempo para limpiar nuestro templo interior y prepararlo para la gran fiesta de la Pascua. Hoy Dios nos seguirá conduciendo a hacia esa purificación y limpieza.

De pie y comencemos esta celebración cantando juntos.

Moniciones a las lecturas 

Opción 1: Monición única para todas las lecturas

La primera lectura y el evangelio de hoy nos sitúan ante dos pilares fundamentales para el judaísmo: la ley dada por Dios a Moisés y el templo, lugar sagrado donde se ofrecían los sacrificios cultuales. Escuchemos atentamente.

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Monición a la primera lectura (Éxodo 20, 1-17) 

Entre las alianzas que Dios estableció con el pueblo de Israel, escuchemos hoy la más importante del AT: la Alianza que hizo Yahvé con su pueblo, por la mediación de Moisés, en el monte Sinaí, a la salida de Egipto.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 20, 1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:

«Yo soy el Señor, tu Dios,
que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

No tendrás otros dioses frente a mí.

No te harás ídolos,
figura alguna de lo que hay arriba en el cielo,
abajo en la tierra
o en el agua debajo de la tierra.

No te postrarás ante ellos, ni les darás culto;
porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso:

castigo el pecado de los padres
en los hijos, nietos y biznietos,
cuando me aborrecen.

Pero actúo con piedad por mil generaciones
cuando me aman y guardan mis preceptos.

No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso.
Porque no dejará el Señor impune
a quien pronuncie su nombre en falso.

Fíjate en el sábado para santificarlo.

Durante seis días trabaja y haz tus tareas,
pero el día séptimo es un día de descanso,
dedicado al Señor, tu Dios:

no harás trabajo alguno,
ni tú, ni tu hijo, ni tu hija,
ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado,
ni el forastero que viva en tus ciudades.

Porque en seis días hizo el Señor
el cielo, la tierra, y el mar
y lo que hay en ellos.
Y el séptimo día descansó:
por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre:
así prolongarás tus días
en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo;
no codiciarás la mujer de tu prójimo,
ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno,
ni nada que sea de él».

Palabra de Dios.

Monición al Salmo responsorial (Salmo 18)

El salmista está convencido de que en los mandamientos está la clave de la verdadera armonía interior y exterior. Convencidos también nosotros, contestaremos: 

Salmo responsorial: Salmo 18, 8. 9. 10. 11

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.  R.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.  R.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.  R.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila.  R.

Monición a la segunda lectura (1 Corintios 1, 22-25)

A la comunidad de Corinto, que se está polarizando en torno a sus evangelistas, Pablo les recuerda el evangelio al que se deben todos, predicadores y oyentes. Escuchemos también nosotros.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 22-25

Hermanos:

Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados —judíos o griegos—, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios.

Monición al Evangelio (Juan 2, 13-25)

Durante tres domingos leeremos el evangelio de Juan, con tres símbolos expresivos de la muerte pascual de Cristo: el Templo, la serpiente y el grano de trigo.
El episodio de hoy sucede en torno a la Pascua, en el que nos encontramos con un Jesús celoso de Dios, actuando de forma insólita en él e injustificada
para sus contemporáneos. Preparémonos para escuchar y entender este relato.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

—«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora».

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

—«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».

Jesús contestó:

—«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».

Los judíos replicaron:

—«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».

Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

En este tiempo de Cuaresma, nuestro Padre Celestial nos invita a una escucha cada vez más atenta de su Palabra. Elevemos a Él confiadamente nuestras plegarias diciendo juntos: «Padre de amor, escúchanos»

  1. Para que nuestra Iglesia siga manifestando el celo por el Evangelio y transparente, a través de sus leyes e instituciones, la ley nueva de Cristo. Oremos.
  2. Para que la legislación de nuestros gobernantes tenga como principio la justicia divina, basada en la Ley de Dios. Oremos.
  3. Por los enfermos de nuestras familias y todos aquellos que liberan su lucha entre la vida y la muerte, producto del Covid-19; para que ofrezcan su dolor con confianza cristiana y, contemplando al Crucificado, encuentren la fuerza para abrazar la cruz. Oremos.
  4. Por todos nosotros, para que, acogiendo la Palabra de Dios con amor, hagamos que nuestro culto sea la expresión de nuestra muerte y resurrección en Cristo cada día de nuestra vida. Oremos.

Presentación de las Ofrendas

 Al presentar las ofrendas de pan y vino, entregamos al Señor también nuestras esperanzas e ilusiones. Cantamos…

Comunión

El Pan y el Vino, convertidos en el Cuerpo y Sangre de Cristo, se nos ofrece hoy a cada uno de nosotros. Acerquémonos con devoción y fe a recibirle. Cantamos…

Final 

«Muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía». Vayamos a dar signos de nuestra vida cristiana para que el mundo crea en Jesús.

Con el propósito de amar a Dios y al prójimo y cumplir a plenitud los mandamientos que hemos escuchado hoy, nos retiramos a nuestros hogares, esperando encontrarnos nuevamente aquí el próximo domingo.

Cristomanía Católicahttps://cristomaniacatolica.com
Redacción Central de Cristomanía Católica

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Más popular

Don de Temor de Dios

Don de Piedad

Don de Ciencia

Comentarios recientes