Monición de entrada
Queridos hermanos, nos da mucho gusto recibirles en la casa de Dios para celebrar juntos la santa misa en este jueves eucarístico de la tercera semana de Cuaresma.
Preparemos bien nuestro corazón y afinemos nuestros oídos para escuchar bien la Palabra de Dios hoy, porque a eso nos llama la liturgia de este día.
Atentos y participando activamente de esta celebración, comencemos con el canto de entrada. De pie, por favor.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Jeremías 7, 23-28)
Del profeta Jeremías esscuchamos hoy una queja amarga de Dios contra su pueblo Israel, obstinado en la infidelidad, que no cumplía la alianza que había pactado.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28
Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
«Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien».
Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: «Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca»».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 94)
El salmo 94 nos invita a tomar una actitud diferente a la del pueblo de Israel y que escucheos la voz de Dios. Unámonos al salmista diciendo:
Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
Monición al Evangelio (Lucas 11, 14-23)
La historia narrada en la primera lectura, se repite en el Evangelio de hoy. Cuando llegó Cristo a Israel encontró la misma obstinación. Si los contemporáneos de Jeremías eran sordos a la palabra de Dios, los de Jesús son ciegos a sus signos. Preparémonos para esccuhar esta Palabra.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
—«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo:
—«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama»
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: Con corazón agradecido por todas sus bendiciones, dirijamos a Dios nuestras oraciones. Digamos:
Escuchanos, Señor.
- Por la Iglesia y por todas las comunidades parroquiales, para que vivan en una escucha profunda de la Palabra de Dios, y sientan como propia la misión de orar por la conversión de todos los hermanos que aún están atados por el mal. Oremos.
- Por todos los consagrados, esepecialmente por aquellos que ejercen el ministerio del exorcismo, para que encuentren siempre en la comunión con el Señor Jesús la fuerza para combatir el mal y que, fuertes en la fe y sostenidos el Espíritu Santo, actúen con coraje y generosidad con las personas que se confían a ellos. Oremos.
- Por aquellos que tienen algún cargo en el gobierno de las naciones, para que se pongan al servicio del bien y no del mal; para que aprendan a ver las necesidades del pueblo que han sido llamados a gobernar, optando por promover y aprobar leyes que defiendan sobre todo a los más débiles. Oremos.
- Por aquellos que están gravemente enfermos, por quienes están cerca de la muerte y son tentados por el desánimo, para que, contemplando al Crucificado, encuentren la fuerza para abrazar con esperanza la cruz, con la certeza de que el Señor los acompaña en su sufrimiento cotidiano y en el paso hacia el encuentro con Él. Oremos.
- Por todos los aquí presentes, para que la Palabra que hemos escuchado la atesoremos en nuestros corazones y la pongamos en práctica en nuestra vida cotidiana. Oremos.
Presidente: Padre celestial, que nos llamas a seguirte sin titubeos, acoge nuestra oración y concédenos una mirada pura para reconocer los signos de tu presencia entre nosotros y líbranos del mal. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Presentación de las Ofrendas
Llevemos ahora al altar nuestras ofrendas de pan y vino, que se convertirán, por la acción del Espíritu Santo, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Comunión.
Cristo, con su presencia real en el Pan y el Vino, nos ofrece, por medio de este sacramento, la vida eterna. Acerquémonos a recibirle.
Final
Queridos hermanos, la misa ha terminado y regresamos a nuestro quéhacer cotidiano, con la consigna de poner por obra la Palabra escuchada, para que el reclamo que ha caído sobre el pueblo de Israel, no venga también sobre nosotros.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 3 La Cuaresma día tras día, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 2003; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo de Cuaresma y Pascua, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia.