Monición de entrada
Queridos hermanos, tengan todos muy buenos días (tardes, noches). Estamos reunidos, como pueblo de Dios, necesitados de su protección, para celebrar la santa misa en el miércoles de la decimotercera semana del tiempo ordinario.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. Acojámonos a la protección divina en esta celebración eucarística y comencemos entonando todos el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Génesis 21, 5. 8-20)
En el texto de la primera lectura, escucharemos la denuncia que hace el profeta Amós contra el culto de Israel en sus templos, sobre todo en Betel, como liturgia vacía, que no agrada a Dios.
PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Amós 5, 14-15. 21-24
Buscad el bien y no el mal, y viviréis,
y así estará con vosotros
el Señor Dios de los ejércitos,
como deseáis.
Odiad el mal, amad el bien,
defended la justicia en el tribunal.
Quizá se apiade el Señor, Dios de los ejércitos,
del resto de José.
«Detesto y rehúso vuestras fiestas
—oráculo del Señor—,
no quiero oler vuestras ofrendas.
Aunque me ofrezcáis holocaustos y dones,
no me agradarán;
no aceptaré los terneros cebados
que sacrificáis en acción de gracias.
Retirad de mi presencia el estruendo del canto,
no quiero escuchar el son de la cítara;
fluya como el agua el juicio,
la justicia como arroyo perenne».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 49)
El mejor sacrificio es la propia vida ofrecida como oblación. El mensaje profético de Amós, que acabamos de escuchar, fue exigente en este sentido. Ahora lo meditamos con el salmo 49, respondiendo todos:
Salmo responsorial: Salmo 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16bc-17
R. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.
«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte;
Israel, voy a dar testimonio contra ti;
—yo, Dios, tu Dios—». R.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños». R.
«Pues las fieras de la selva son mías,
y hay miles de bestias en mis montes;
conozco todos los pájaros del cielo,
tengo a mano cuanto se agita en los campos». R.
«Si tuviera hambre, no te lo diría:
pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
¿Comeré yo carne de toros,
beberé sangre de cabritos?». R.
«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?». R.
Monición al Evangelio (Mateo 8, 28-34)
Entre los milagros de Jesús, relatados por san Mateo, hoy escucharemos sobre uno que es signo de la venida de Cristo al mundo pagano e inaugura la futura misión de los discípulos.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos.
Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
—«¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?».
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron:
—«Si nos echas, mándanos a la piara».
Jesús les dijo:
—«Id».
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: Invoquemos a nuestro Padre celestial y seguros de su benevolencia. digamos juntos:
Acoge, Señor, nuestra oración.
- Por la santa Iglesia: para que el culto litúrgico no sea un rito vacío y estéril, sino que nazca de un corazón contrito y humillado, necesitado del amor de Dios y capaz de dar amor. Oremos.
- Por los dirigentes y por los que tienen cargos de poder en el ámbito laboral: para que, inspirados por la justicia de Dios, promuevan con equidad la cooperación y la paz. Oremos.
- Por los que han cometido crímenes contra los hombres: que, movidos por el Espíritu, anhelen odiar el pecado, repudien el mal perpetrado y caminen comprometidos por el camino del bien. Oremos.
- Por nosotros aquí presentes: que la divina Eucaristía que celebramos, el sacramento de la reconciliación y la oración sean para nosotros una ayuda constante contra las tentaciones cotidianas. Oremos.
Presidente: Dios del universo, escucha las súplicas que te hemos expresado y guíanos por los caminos de la misericordia. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.-Amén.
Presentación de las Ofrendas
Con las ofrendas de pan y vino, ofrezcamos también al Señor nuestra fragilidad humana.
Comunión.
En el Padrenuestro hemos pedido a Dios: «Mas líbranos del mal», que también se puede traducir «mas líbranos del malo». Cuando vamos a comulgar, se nos recuerda que ese Pan de vida que recibimos, Jesús Resucitado, es «el que quita el pecado del mundo». Vayamos a recibirle.
Final
Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos ha mostrado que Cristo es más fuerte que el mal. Vayamos a vivir nuestra vida confiada a Dios.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 4, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia; Farnés Sherer, Pedro, Moniciones y Oraciones Sálmicas, Ed. Regina, Mallorca, 1978.





