Monición de entrada
Buenos días (tardes, noches) queridos hermanos. Les damos la más cordial bienvenida a la casa de Dios para celebrar juntos la santa misa, en el miércoles de la vigésimo sexta semana del tiempo ordinario, en el que también celebramos la memoria de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, traductor de la Biblia al Latín. Sean todos bienvenidos.
Todos nosotros hemos sido llamados a una vocación. Hoy sentiremos nuevamente esa voz de Dios que nos sigue llamando a seguirle. Dispongámonos a escuchar su voz en esta misa, que comenzamos con el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Job 9, 1-12. 14-16)
El texto que escucharemos a continuación, del libro de Job, es un cántico al poderío cósmico de Dios, a quien no podemos cuestionar por nada de lo que suceda en nuestra vida o en el mundo. Escuchemos atentos.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Job 9, 1-12. 14-16
Respondió Job a sus amigos:
«Sé muy bien que es así:
que el hombre no es justo frente a Dios.
Si Dios se digna pleitear con él,
él no podrá rebatirle de mil razones una.
¿Quién, fuerte o sabio,
le resiste y queda ileso?
Él desplaza las montañas sin que se advierta
y las vuelca con su cólera;
estremece la tierra en sus cimientos,
y sus columnas retiemblan;
manda al sol que no brille
y guarda bajo sello las estrellas;
él solo despliega los cielos
y camina sobre la espalda del mar;
creó la Osa y Orión,
las Pléyades y las Cámaras del Sur;
hace prodigios insondables,
maravillas sin cuento.
Si cruza junto a mí, no puedo verlo,
pasa rozándome, y no lo siento;
si coge una presa, ¿quién se la quitará?;
¿quién le reclamará: «Qué estás haciendo?».
Cuánto menos podré yo replicarle
o escoger argumentos contra él.
Aunque tuviera razón, no recibiría respuesta,
tendría que suplicar a mi adversario;
aunque lo citara y me respondiera,
no creo que me hiciera caso».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 87)
Más allá de la muerte comienza un reino de luz y vida. El salmo 87 nos hace suspirar por ver el rostro de Dios, es decir, por la compañía e intimidad de Dios. Pidamos esa gracia, diciendo todos:
Salmo responsorial: Salmo 87, 10bc-11. 12-13. 14-15
R. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias? R.
¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en el país del olvido? R.
Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro? R.
Monición al Evangelio (Lucas 9, 57-62)
En el camino de Jesús a Jerusalén, hoy leemos tres breves episodios de «vocación» a su seguimiento, con situaciones diferentes y respuestas que parecen paradójicas por parte de Jesús.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 57-62
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno:
—«Te seguiré a donde vayas».
Jesús le respondió:
—«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
—«Sígueme».
Él respondió:
—«Déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
—«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
—«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia».
Jesús le contestó:
—«El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios».
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: Al Señor, que nos llama a seguirlo dejando atrás todas nuestras seguridades y sin anteponer nada a su amor, pidamos con confianza:
Llénanos de tu amor, Señor.
- Por la Iglesia: para que viva una continua y renovada adhesión al Evangelio y esté siempre abierta y disponible a acoger todos los llamados que el Señor le dirige. Oremos.
- Por todos los sacerdotes y los consagrados: para que sigan con amor incondicional al Señor, siempre fieles a la llamada, y sean testimonio de la belleza del Evangelio. Oremos.
- Por los jóvenes que el Señor llama a seguirlo más de cerca: que, libres de toda duda, den su si con alegría y generosidad. Oremos.
- Por los hermanos que en su camino de seguimiento viven momentos de fatiga y sufrimiento: que, con actitud de profunda confianza y abandono a la voluntad de Dios, se dejen conducir por El para donarse sin reservas. Oremos.
Presidente: Señor, solamente con la ayuda de tu gracia podemos dejar todo atrás y seguirte, haz que nunca nos alejemos de tu Hijo Jesús. El vive y reina por los siglos de los siglos. -Amén.
Presentación de las Ofrendas
Junto al pan y el vino, llevemos al alta también nuestra vocación o nuestro discernimiento vocacional
Comunión.
Cristo, que nos llama a seguirle, nos ofrece vida eterna al comer del Pan que baja del cielo. Acudamos a recibirle.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 6, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia.





