Monición de entrada
Queridos hermanos, tengan muy buenos días (tardes, noches). Una vez más nos reunimos en este lugar para celebrar la Santa Misa diaria. En el viernes de la décimo sexta semana, les damos la más cordial bienvenida.
Los mandatos del Señor alegran nuestro corazón, y si somos tierra fértil, esa Palabra producirá los frutos deseados. Pidamos al Señor esa gracia y comencemos la misa de hoy, con el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Jeremías 3, 14-17)
En el juicio entablado por Dios contra su pueblo, ayer oíamos unas quejas amargas. Hoy, Dios les dice una palabra esperanzadora. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Jeremías 3, 14-17
Volved, hijos apóstatas
—oráculo del Señor—,
que yo soy vuestro dueño;
cogeré a uno de cada ciudad,
a dos de cada tribu,
y os traeré a Sión;
os daré pastores a mi gusto
que os apacienten con saber y acierto;
entonces, cuando crezcáis y os multipliquéis en el país
—oráculo del Señor—,
ya no se nombrará el arca de la alianza del Señor,
no se recordará ni mencionará,
no se echará de menos ni se hará otra.
En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén «Trono del Señor»,
acudirán a ella todos los paganos,
porque Jerusalén llevará el nombre del Señor,
y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado.
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Jeremías 31)
El salmo de hoy prolonga la perspectiva esperanzadora que ya nos presentaba la primera lectura. Unámonos todos diciendo:
Interleccional: Jeremías 31, 10. 11 -12ab. 13
R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño». R.
«Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte».
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.
Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R.
Monición al Evangelio (Mateo 13, 18-23)
Ayer escuchábamos la parábola del sembrador. Hoy Jesús mismo hace la «homilía» sobre esa parábola para aplicarla a nuestra vida, describiendo claramente los diversos terrenos que encuentra la semilla que sale de la mano del sembrador.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 18-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:
Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: La Palabra sembrada en nuestro corazón ahora se hace oración al Padre, por eso digamos juntos:
Escúchanos, Padre.
- Por los que abrazan la vida religiosa: que, alimentándose siempre de la Palabra de Dios, sepan donar completamente su vida, día tras día, al servicio de la Palabra que no es estéril ni carente de significado. Oremos.
- Por los jefes de las naciones: que no se dejen derrotar por los mecanismos de competencia que generan conflictos, luchas y rivalidades, sino que, poniendo a disposición de todos las capacidades que poseen, lleven a cabo proyectos que permitan el desarrollo integral de los pueblos. Oremos.
- Por los catecúmenos: para que al entusiasmo inicial por el anuncio del Evangelio le siga un sincero camino de conversión, de modo que, purificados de todo lo que los aleja de Dios, mediante los sacramentos de la fe se hagan partícipes de la vida divina. Oremos.
- Por los que padecen enfermedades incurables: que a través de la meditación de las palabras misericordiosas del Salvador, puedan encontrar consolación y fuerza. Oremos.
Presidente: Padre, libera nuestros labios de las palabras inútiles y haz resonar en nuestro corazón tu única Palabra, Jesús tu Hijo y Señor nuestro que vive y reina por los siglos de los siglos. -Amén.
Presentación de las Ofrendas
Con las ofrendas de pan y vino, que hoy llevamos al altar, presentamos también a Dios nuestro corazón, para que la semilla sembrada pueda producir el ciento por uno.
Comunión.
El vino de la Eucaristía es la Sangre salvadora de Cristo, con la que ha sellado la Alianza y de la que participamos cada vez que celebramos su memorial encáustico. Acudamos, con fe, a comulgar.
Final
Queridos hermanos, la Eucaristía no es sólo un acto de culto, sino que nos compromete a vivir el mismo estilo de vida de Cristo, o sea, la Nueva Alianza. Vayamos a hacerlo realidad.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 5, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia





