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Moniciones y Lecturas III Domingo de Adviento Ciclo B, 13 de diciembre de 2020

Monición de entrada 

Sean bienvenidos hermanos a la celebración del tercer Domingo de Adviento, llamado también “domingo de gaudete”, o de la alegría, por la primera palabra del introito de la Misa: Gaudete, es decir, regocíjense. Isaías y San Pablo son testigos hoy de ese gozo en las lecturas que escucharemos.

El motivo de esta alegría es muy profundo: Dios está cerca, viene a nuestra vida a cumplir sus promesas de salvación, Así que con ese gozo desbordante, comencemos esta celebración. De pie, cantamos jubilosos…

Moniciones a las lecturas

Opción 1: Monición única para todas las lecturas

La venida del Señor tiene sus precursores, mensajeros que van por delante
allanándole el camino.

Ésa fue la tarea de los profetas en el Antiguo Testamento, pregoneros de la Buena Noticia de la salvación para los pobres, como leemos hoy en el libro de Isaías. Y ésa fue la misión de Juan Bautista, el último de ellos, cuya presencia en medio de Israel hace presentir ya próxima la llegada de Cristo. A este testimonio que hoy nos llega por medio del evangelista Juan se unen el salmo y la primera carta a los Tesalonicenses que nos invitan a vivir este anuncio del Adviento con profundo sentimiento de alegría.

Escuchemos atentos este mensaje.

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Monición a la primera lectura (Isaías 61, 1-2a. 10-11)

Después del retorno de Babilonia, y cuando las promesas de Dios no parecían cumplirse, un mensaje de gozo y esperanza es dirigido por un enviado al pueblo de Israel. Escuchemos 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 61, 1-2a. 10-11

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.

Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, como novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.

Monición al salmo responsorial (Interleccional: Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54

Esta vez el salmo responsorial no está tomado del AT, sino del evangelio. Es el Magníficat de la Virgen María, que hace eco al anuncio del profeta: «se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador». Contestaremos todos:  

Interleccional: Lucas 1, 46-48. 49-50. 53-54

R. Me alegro con mi Dios.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.  R.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.  R.

A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia.  R.

Monición a la segunda lectura (1 Ts 5, 16-24)

En el contexto de la «Alegría» de este domingo, para San Pablo esta alegría es profunda, porque quiere a sus cristianos constantes en la oración y en la acción de gracias, y con una actitud positiva en la vida. Es el mensaje que escucharemos a continuación.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 16-24

Hermanos:

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno.

Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Palabra de Dios.

Monición al Evangelio (Jn 1, 6-8. 19-28)

 De nuevo aparece Juan, el Precursor, como protagonista del evangelio de hoy, presentándose como el testigo de la luz e invitando a la conversión. Preparémonos para la escucha de esta Palabra.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 6-8. 19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz,
sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:

—«¿Tú quién eres?».

Él confesó sin reservas:

—«Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron:

—«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».

Él dijo:

—«No lo soy».

—«¿Eres tú el Profeta?».

Respondió:

—«No».

Y le dijeron:

—«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿Qué dices de ti mismo?».

Él contestó:

—«Yo soy al voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

—«Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».

Juan les respondió:

—«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Llenos de gozo y confianza en el amor de Dios, que nos salva por medio de su Hijo unigénito, acudamos suplicantes a su bondad y presentémosle nuestras necesidades diciendo todos: «Ven a salvarnos, Señor»

  1. Para que la Iglesia siga llevando la alegría de la salvación a todos los rincones del planeta, especialmente a los pobres y humildes. Oremos.
  2. Para que el mundo y sus gobernantes luchen por el progreso de los pueblos, generando bienestar para todos, en un ambiente de justicia, libertad y paz. Oremos.
  3. Para que los más necesitados, especialmente los que no tienen techo, este domingo se llenen de alegría al encontrar refugio y apoyo en todos nosotros. Oremos.
  4. Para que nosotros compartamos la alegría que nos trae Cristo en su Navidad, especialmente con aquellos que en el mundo viven sin esperanza. Oremos.

Presentación de las Ofrendas

Con las ofrendas de Pan y Vino, ahora presentamos al Señor nuestra gozosa espera de su llegada e nuestros corazones.

Comunión

Ahora vamos con alegría a recibir a Jesús en la Santa Comunión. Los que estén preparados se acercan a comulgar y todos cantamos con el gozo que nos da recibir a Jesús en nuestros corazones.

Final

«Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe». Esa es la misión que nosotros llevamos también hoy: vamos a ser testigos y dar testimonio de la luz de Cristo para aquellos que viven en la tristeza de las tinieblas, comenzando por los más allegados a nosotros.

Nos vamos también con la esperanza de encontrarnos nuevamente aquí el próximo domingo.

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Redacción Central de Cristomanía Católica

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