Monición de entrada
Buenos días (tardes, noches) queridos hermanos. En el jueves eucarístico, de la vigésimo primera semana del tiempo ordinario, nos llena de mucha alegría tenerles aquí, en la casa de Dios. Sean todos bienvenidos.
Hoy celebramos también la memoria de Santa Mónica, la madre de san Agustín. Cuando su hijo perdió la fe, las lágrimas de Mónica subieron hasta Dios como una silenciosa plegaria, hasta conseguir la conversión de san Agustín.
Cada sacramento nos prepara para la venida definitiva de Cristo. Hoy las lecturas comenzarán a prepararnos para esa ocasión.
Con la disposición de dejarnos instruir por Jesús, comencemos esta misa con el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (1 Corintios 1, 1-9)
Durante tres semanas y media vamos a leer la primera Carta de Pablo a los Corintios. Escuchemos el ahora el mensaje positivo y esperanzador que dirige san Pablo a esta comunidad.
PRIMERA LECTURA
Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-9
Yo Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.
En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.
Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.
De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro.
Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y él es fiel!
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 144)
El saludo y acción de gracias de san Pablo nos lleva a continuar bendiciendo al Señor con el salmo 144. Dios nos ha dado toda clase de dones en Jesucristo y nos ha enriquecido en todo. Por eso, bendecimos el nombre de Dios diciendo todos:
Salmo responsorial: Salmo 144, 2-3. 4-5. 6-7
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R.
Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R.
Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R.
Monición al Evangelio (Mateo 24, 42-51)
Nos quedan tres días de lectura del evangelio de san Mateo. Y los tres tienen un mismo tema: el discurso de Jesús sobre el fin del mundo. Preparémonos, cantando el aleluya, para escuchar la primera parte.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 42-51
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Pues, dichosos ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Palabra del Señor.
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Oración de los fieles
Presidente: A Dios nuestro Padre, presente en la Iglesia a través de la variedad de los dones de su Espíritu, dirijamos nuestra oración:
Escúchanos, Señor.
- Por la Iglesia universal sobre la cual el Espíritu derrama la multiplicidad de los carismas en la espera de la manifestación del Señor Para que sea fiel a la misión de anunciar la salvación para todos los hombres. Oremos.
- Por los sacerdotes, sobre todo por los que están atravesando un tiempo de crisis en su ministerio y por los ancianos, solos y enfermos. Para que el Señor los proteja y los sostenga siempre en sus fatigas pastorales y existenciales, permitiéndoles experimentar su presencia consoladora. Oremos.
- Por los que viven sin esperanza, abatidos por las dificultades, angustiados por la fatiga. Para que en su corazón se vuelva a encender la certeza de la bondad inmensa de Dios y, recuperados de todo sufrimiento, puedan enfrentar cada prueba. Oremos.
- Por nosotros que celebramos esta Eucaristía, para que siempre estemos dispuestos en la caridad, atentos en la esperanza y seguros en la fe, para construir y acoger el Reino de Dios que viene a nosotros. Oremos.
Presidente: Enséñanos, Padre, a estar vigilantes en la oración, esperando de ti todo el bien, para que cuando venga tu Hijo, nos encuentre laboriosos en la caridad. El vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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Presentación de las Ofrendas
Con el vino y el pan, que llevamos al altar, ofrezcamos también nuestra fidelidad al Evangelio.
Comunión.
Mientras se llega la hora de la segunda venida de Cristo, Él mismo nos sostiene con su Cuerpo y su Sangre. Acudamos a comulgar cantando.
Final
Queridos hermanos, vayamos a mantenernos siempre en una vigilancia fiel y gozosa,
propia de los hijos de la luz y no de las tinieblas, esperando la manifestación gloriosa de nuestro Salvador.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 5, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia.





