Monición de entrada
Queridos hermanos, con esta santa misa terminamos la vigésima semana del tiempo ordinario y recordamos, como Iglesia, a la Madre de Dios, María Santísima. Sean todos bienvenidos, día en el que también celebramos la Memoria de Nuestra Señora María Reina.
El año 1954 Pío XII instituyó la fiesta de santa María Reina, que se celebraba el día 31 de mayo. Pablo VI, el año 1969, cuando promulgó el Calendario Romano general, trasladó acertadamente esta fiesta al día 22 de agosto, que coincide con la octava de la Asunción.
La liturgia de hoy nos llama a la humildad. Pidamos esa gracia al Señor y comencemos nuestra celebración con el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Ezequiel 43, 1-7a)
Ayer el profeta anunciaba que Dios iba a infundir su espíritu nuevo. Hoy leemos cómo la gloria de Dios, él mismo, vuelve al Templo. Es una visión esperanzadora. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Ezequiel 43, 1-7a
En aquellos días, el ángel me condujo a la puerta oriental: vi la gloria del Dios de Israel que venía de oriente, con estruendo de aguas caudalosas: la tierra reflejó su gloria.
La visión que tuve era como la visión que había contemplado cuando vino a destruir la ciudad, como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar.
Y caí rostro en tierra.
La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental.
Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior.
La Gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo el hombre seguía a mi lado, y me decía:
—«Hijo de Adán, éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 84)
Repatriado el pueblo, la gloria del Señor vuelve al templo, como signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Nos unimos al salmista diciendo todos:
Salmo responsorial: Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
Monición al Evangelio (Mateo 23, 1-12)
En el Evangelio de ayer, los fariseos le preguntaban a Jesús, seguramente con no muy buena intención, cuál era el mandamiento principal. Hoy escuchan un ataque muy serio de Jesús sobre su conducta.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
—«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: Al único Dios, Señor del cielo y de la tierra, el único ante el cul estamos llamados a postrarnos, dirijámonos diciendo:
Tú, Señor, eres nuestro único bien.
- Por la Iglesia, para que, con autoridad, muestre a sus hijos el camine que conduce al Padre. Que se muestre igualmente misericordiosa ante las miserias humanas, para que toda fragilidad pueda transformarse en ocasión de gracia. Oremos.
- Por todos nosotros, que gastamos gran parte de nuestra existencia en la búsqueda de un papel: laboral, social o afectivo… Que el Señor nos conceda comprender la gratuidad de su amor, para que podamos reposar en Él. Oremos.
- Por todos los que son llamados a administrar la justicia y a promover el bienestar de las naciones. Que desempeñen con transparencia y determinación su papel, sin entregarse a la mediocridad con tal de tener éxito y poder. Oremos.
- Por todos los consagrados y consagradas al servicio de Dios, para que no vivan con presunción su existencia donada, sino en la pobreza de espíritu, para poner fin a la cultura narcisista que invade los corazones y los corrompe. Oremos.
Presidente: Señor, Padre santo, que en María, Virgen y Madre, nos has entregado d ejemplo de la sublimidad del ocultamiento y de la perfecta humildad. escucha nuestras oraciones y concédenos un corazón que te busque a ti más allá de cualquier otra cosa. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. -Amén.
Presentación de las Ofrendas
«Comerás del fruto de tu trabajo» nos ha dicho el salmo de hoy. Del fruto de la tierra y del trabajo del hombre, obtenemos los dones de vino y pan que hoy llevamos al altar.
Comunión.
Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir, nos ofrece el Pan bajado del cielo, que nos da la vida eterna. Acudamos con fe a recibirlo.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 5, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia





