Para los lugares donde corresponda: Moniciones y Lecturas Fiesta de san Benito Abad, patrono de Europa.
Monición de entrada
Queridos hermanos, sean todos bienvenidos a la celebración de esta santa misa, con la que cerramos la décimo cuarta semana del tiempo ordinario.
Jesús nos insiste hoy en que no debemos tener miedo en el ejercicio de nuestra misión en este mundo. Seguros de su presencia entre nosotros, comencemos esta celebración con el canto de entrada.
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Moniciones a las lecturas
Para los lugares donde corresponda: Moniciones y Lecturas Fiesta de san Benito Abad, patrono de Europa.
Monición a la primera lectura (Isaías 6, 1-8)
Durante seis días, a partir de hoy, vamos a oír al profeta Isaías. Empecemos ahora escuchando el relato de su llamado.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 6, 1-8
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.
Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían.
Y se gritaban uno a otro, diciendo:
—«¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!».
Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije:
—«¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos».
Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo:
—«Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado».
Entonces escuché la voz del Señor, que decía:
—«¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?».
Contesté:
—«Aquí estoy, mándame».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 104)
El salmo 92 pone de relieve, no tanto el mérito de la respuesta del joven Isaías, sino la grandeza de Dios. Proclamemos nosotros también esa grandeza diciendo todos:
Salmo responsorial: Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5
R. El Señor reina, vestido de majestad.
El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R.
Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R.
Monición al Evangelio (Mateo 10, 24-33)
En el Evangelio de hoy seguimos escuchando el sermón misionero de Jesús a sus apóstoles, en el que les da oportunos avisos para su trabajo de evangelizadores. Insiste de nuevo en el anuncio de las persecuciones.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 24-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
—«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: Unidos en la oración, elevemos a Dios nuestra suplica diciendo
Salva, Señor, a tu pueblo.
- Por la santa Iglesia, para que brille a través de ella la realeza del Señor y siempre este atenta y dispuesta en la alabanza incesante de la gloria de Dios. Oremos.
- Por los gobernantes: que el Señor purifique sus proyectos, palabras y acciones, poniéndolas al servicio de la gente, Oremos.
- Por los jóvenes que padecen ultrajes y humillaciones en el ambiente escolar: que tengan la certeza de que tales actos no son la última palabra sobre su vida, sino que confíen en el poder de Dios. Oremos.
- Por los pobres y por los que experimentan la fragilidad humana para que en los momentos más duros puedan contar con la estabilidad de Dios que guía a su grey por las vías de la salvación. Oremos.
Presidente: Que nuestras súplicas, Padre, te sean agradables. Acógelas en tu inmensa grandeza. Te lo pedimos por Cristo tu Hijo y nuestro Señor. Amén.
Presentación de las Ofrendas
Con las ofrendas de vino y pan, que llevamos al altar, presentemos al señor nuestros temores.
Comunión.
Cristo, que nos ha llamado a no tener miedo, nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre para dar testimonio de Él en el mundo. Acerquémonos a recibirle.
Final
Queridos hermanos, no nos cansemos, ni nos avergoncemos de dar testimonio de Cristo, y sigamos anunciando a plena luz, a los cercanos y a los lejanos, la buena noticia de la salvación que Dios nos ofrece.
Comentando las lecturas de hoy.
(Pbro. Miguel A. Soto)
¡No tengan miedo!
Las persecuciones y los conflictos, que mencionaba el Evangelio de ayer, fueron la experiencia primero de Cristo, y luego será de sus enviados. El esclavo no es más que su amo ni los discípulos son más que su maestro. Si a Jesús lo persiguieron, tampoco sus discípulos se librarán de tal suerte.
Había por ahí un obispo que había reconocido tener problemas con su estilo de vida y su misión dentro de la Iglesia, puesto que a Jesús le tiraban piedras y a él le servían una taza de café y comida a donde quiera que iba. La persecución es parte de la misión; pero hay que dejar bien claro que es una persecución por causa del evangelio, no por posturas políticas que adoptan algunos sacerdotes, obispos o misioneros. No nos referimos a la persecución bien ganada por el mal testimonio y una vida desordenada o por acciones que afectan al pueblo de Dios, sino por seguir la verdad al pie de la letra y predicar el Evangelio sin adulteraciones, así les guste a todos o no.
Un enviado de Cristo no puede pretender quedar bien con todos, es obvio que la Palabra de Dios es como una espada de doble filo y que va a arder en heridas abiertas, que no va a gustar a oyentes que pretenden vivir un cristianismo a su manera y buscan que se les predique a un Dios a su medida.
En nuestros tiempos nos enfrentamos a una serie de predicadores, laicos y sacerdotes, y más aún de predicadores protestantes, que evitan la denuncia en sus predicaciones, porque temen que la gente ya no los invite a sus eventos y dejar así de percibir sus altos honorarios que reciben por su predicación. Por eso evitan hablar de temas candentes como el aborto, la ideología de género, el matrimonio entre personas del mismo sexo y una serie de temas polémicos que enfrentan muchas veces al predicador con sus oyentes y se ganan la persecución de los mismos. Cuando hay dinero de por medio, eso no conviene, y así lo reconocía San Oscar Arnulfo Romero. Si una ayuda de un gobierno hacia la Iglesia va condicionada por predicar lo que al gobierno conviene y evitar denunciar acciones injustas de los mismos gobiernos, es mejor rechazarla y ganarse la persecución de los gobernantes.
Pero ante cualquier persecución por el Evangelio, no hay que tener miedo, aunque eso implique el martirio, como el de San Oscar Arnulfo Romero, porque a todo aquel que se ponga de parte de Cristo, Él se pondrá de su parte ante Dios Padre.
Que la fuerza del Espíritu Santo anime y mantenga firme a todos aquellos enviados de Cristo, consagrados y laicos, que en nuestros tiempos sufren persecución por predicar la Buena Nueva de salvación.
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 5, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia





