Monición de entrada
Queridos hermanos, nos llena de mucha alegría recibirles en la casa de Dios para la celebración eucarística, en el sábado de la décimo quinta semana del tiempo ordinario, día en que también recordamos a nuestra madre santísima, la Virgen María.
Preparemos nuestro corazón para que la Palabra que se nos proclamará, aliente nuestra vida y nos lleve a la conversión.
Comencemos con el canto de entrada. De pie, cantemos todos.
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Moniciones a las lecturas
Monición a la primera lectura (Miqueas 2, 1-5)
Durante tres días vamos a escuchar al profeta Miqueas. Escuchemos hoy cómo se enfrenta con los poderosos de su época y denuncia con valentía sus despropósitos.
PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Miqueas 2, 1-5
¡Ay de los que meditan maldades,
traman iniquidades en sus camas;
al amanecer las cumplen,
porque tienen el poder!
Codician los campos y los roban,
las casas, y se apoderan de ellas;
oprimen al hombre y a su casa,
al varón y a sus posesiones.
Por eso, dice el Señor:
«Mirad, yo medito una desgracia
contra esa familia.
No lograréis apartar el cuello de ella,
no podréis caminar erguidos,
porque será un tiempo calamitoso.
Aquel día entonarán contra vosotros una sátira,
cantarán una elegía:
«Han acabado con nosotros,
venden la heredad de mi pueblo;
nadie lo impedía,
reparten a extraños nuestra tierra».
Nadie os sortea los lotes
en la asamblea del Señor».
Palabra de Dios.
Monición al salmo responsorial (Salmo 9)
El salmo 9 nos manifiesta la confianza de que Dios no es indiferente ante el mal, no deja impunes esas situaciones. Dios es nuestro refugio y por eso acojámonos a Él diciendo con el salmista:
Salmo responsorial: Salmo 9, 22-23. 24-25. 28-29. 35
R. No te olvides de los humildes, Señor.
¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.
El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas». R.
Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R.
Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. R.
Monición al Evangelio (Mateo 12, 14-21)
La respuesta de Jesús sobre el sábado, que leíamos ayer, no les gustó nada a los fariseos. Ahora escucharemos las reacciones de ese grupo en contra de Jesús.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 14-21
En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido,
mi amado, mi predilecto.
Sobre él he puesto mi espíritu
para que anuncie el derecho a las naciones.
No porfiará, no gritará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
el pábilo vacilante no lo apagará,
hasta implantar el derecho;
en su nombre esperarán las naciones».
Palabra del Señor.
Oración de los fieles
Presidente: En el nombre de Jesús Hijo de Dios está puesta la esperanza de d los hombres. Dirijamos al Padre nuestra oración diciendo:
Ten piedad de nosotros, Señor.
- Para que toda comunidad cristiana sepa reconocer los signos de esperanza, incluso los pequeños y simples, presentes en la vida de cada día y que, custodiándolos, les dé una nueva fuerza para que vuelva a florecer la vida. Oremos.
- Por los alcaldes de nuestras ciudades: que comprometan sus energías y su tiempo en el servicio del bien común que, como la vida, crece sin ruido y sin estruendo. Oremos.
- Por las parejas de esposos que atraviesan una crisis: que no extingan su amor, aunque parezca reducido a una pequeña chispa, sino que, sin miedo a pedir ayuda, cultiven la esperanza de que Dios puede reavivar su amor y hacerlo aún más grande. Oremos.
- Que la certeza de que Cristo ha venido para salvar lo que estaba perdido nos permita a cada uno de nosotros no perder nunca la esperanza y poner en Él toda nuestra confianza. Oremos.
Presidente: Dios, Padre del cielo, haz triunfar en todas las naciones tu justicia, sana los corazones de los hombres, renueva en nuestro espíritu la certeza de tu amor que infunde esperanza. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Presentación de las Ofrendas
Damos gracias a Dios porque, por su bondad, hemos obtenido de la tierra el pan y el vino que hoy llevamos al alta
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Fuentes: Caballero, B., La Palabra cada día, Ed San Pablo, Madrid, 1990; Aldazábal, José, Enséñanos tus caminos 5, Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona, 1996; Secretariado Nacional de Liturgia, Comentarios Bíblicos al Leccionario del Tiempo Ordinario; Monjas Agustinas de los Cuatro Santos Coronados, Oración de los Fieles Tiempo Ordinario Ciclo Ferial, Ed San Pablo, Bogotá, Colombia





